Lo que muchas mujeres me cuentan en consulta
- “Me siento desconectada, como si viviera en automático.”
- “Tengo miedo y ansiedad desde niña. Siempre siento que algo malo me va a pasar.”
- “Pienso más en los demás que en mí, y termino agotada.”
- “Tengo infecciones vaginales una y otra vez. Termino el tratamiento y al poco tiempo vuelven.”
- “Amo a mi pareja, pero ya no siento deseo. Estamos juntos y aun así me siento lejos.”
Y casi siempre llegan con la misma pregunta:
Te propongo cambiarla por esta pregunta:
¿qué me ha pasado?Cuando una niña crece sin sentirse protegida, sin que nadie le explique su cuerpo, o viviendo situaciones que tuvo que callar, su cuerpo aprende a reaccionar de forma instintiva para protegerse. Se pone en alerta. Se apaga. Se cierra. O se olvida de sí misma para ser querida.
Esas experiencias difíciles y dolorosas quedan guardadas como memorias en el sistema nervioso. Y aunque la niña que fuiste ya creció, hoy, como mujer, tu cuerpo puede seguir reaccionando como si todavía estuviera en peligro y necesitara protegerse.
La ciencia lo ha observado: un estudio con más de 17.000 personas adultas encontró que las experiencias difíciles de la infancia se relacionan con más problemas de salud física y emocional en la vida adulta.
No es una sentencia. Es información. Y lo que se entiende, se puede transformar.
No todo síntoma viene de tu infancia, y tu cuerpo siempre merece una mirada médica. Pero también merece ser escuchado.
Cómo lo vives hoy
Tu historia vive en todo tu ser
Eres mucho más que un síntoma. Lo que viviste no se guardó en un solo lugar.
Se quedó en tu cuerpo, en tu mente, en tus emociones, en tu energía y en tu forma de conectar con la vida. Por eso, para comprender lo que te pasa, hay que mirarte completa.
En tu cuerpo
Tensión, dolor, insomnio, infecciones que vuelven, ciclos irregulares, anestesia sexual. Es la forma más visible en que tu historia pide atención.
En tu mente
Pensamientos que no se apagan, autocrítica, la sensación de que algo malo va a pasar. Son creencias que aprendiste para sobrevivir.
En tus emociones
Miedo, ansiedad, vergüenza, una tristeza que no sabes nombrar. Emociones que quizás no pudiste expresar cuando eras niña.
En tu energía
Un cansancio que no se va, desgano, el deseo sexual apagado. Cuando tu energía se usa para protegerte, queda poca para vivir, disfrutar y crear.
En tu espíritu
Sentirte desconectada de ti, de tu propósito, de la vida. Como si vivieras en automático.
Cuando miras solo el síntoma, atiendes una parte. Cuando miras tu historia, empiezas a sanar el todo.
Test
¿Qué te está pidiendo tu cuerpo?
Son 15 frases y te toma unos 4 minutos. Responde según lo que te pasa con más frecuencia, sin pensarlo demasiado. Tus respuestas se quedan en tu teléfono.
Frase 1 de 15
Tu primer paso para esta semana
Ejercicio de escritura
Lo que mi cuerpo me está contando
Tómate tu tiempo. No necesitas responder todo de una vez: puedes volver cuantas veces quieras. Lo que escribas se queda guardado en tu teléfono, y nadie más lo ve. Si algo te desborda mientras escribes, detente, respira y vuelve cuando lo sientas.
Hoy
Mi historia
Lo que elijo
Ejercicios prácticos
Cinco pasos para empezar a escucharte
No necesitas hacerlos todos hoy. Empieza por el que sientas más cercano.
Pregúntale a tu síntoma
La próxima vez que aparezca, en lugar de pelear con él, pon tu mano donde lo sientes y pregúntale: ¿desde cuándo estás aquí? ¿Qué necesitas de mí? Anota lo primero que llegue, sin juzgarlo.
Respira para volver a casa
Con una mano en el vientre, inhala contando hasta 4 y exhala contando hasta 6, durante cinco minutos. Una exhalación más larga ayuda a tu sistema nervioso a salir de la alerta. Tu cuerpo necesita sentirse seguro antes de poder soltar.
Haz el mapa de tus señales
Durante un mes, anota cada día cómo están tu sueño, tu energía, tu ciclo, tu deseo y tus emociones. Poco a poco descubrirás que tu cuerpo tiene un lenguaje propio, y que se repite.
Escucha la voz que te juzga
Cuando te descubras criticándote, detente y pregúntate: ¿de quién aprendí esta frase? Muchas de las palabras con que nos tratamos no son nuestras. Son herencias que podemos devolver.
Háblale a tu niña, con los ojos abiertos
No necesitas volver al recuerdo para sanarlo. Escribe la frase que te hubiera gustado escuchar de niña y léela en voz alta, aquí, en el presente:
“Tu cuerpo es tuyo. Estás a salvo. Ya no tienes que cuidarte sola.”
Tu siguiente paso
El síntoma cuenta la historia
Dos horas para mirar, con cuidado y sin juicio, la historia que tu cuerpo está contando. Y para empezar a transformarla.
Lo que vas a vivir
- Por qué tu cuerpo habla a través del síntoma, y qué está intentando decirte.
- Las capas de tu historia que siguen vivas en tu cuerpo, tus emociones y tus relaciones.
- Ejercicios prácticos, seguros y guiados, para empezar a conectar tu síntoma con tu historia.
- Casos reales de consulta, compartidos con total confidencialidad.
- El camino para sanar y volver a habitar tu cuerpo.
Si no puedes conectarte en vivo, tendrás la grabación disponible durante 72 horas.